Las últimas erupciones ocurridas en el pasado siglo ampliaron la superficie
de la isla, creando nuevos paisajes volcánicos que nos regalaron un plus de
belleza. Conos volcánicos, mantos de pequeños fragmentos de roca, campos de
lava, colores negros, ocres y rojizos, el silencio… crean un ambiente
estremecedor que nos conecta con la potente energía de esta naturaleza
indómita.