Desde que aquel viajero primigenio comprendió que el buen tiempo era la
norma en esta kilométrica playa, el Faro de Maspalomas ha sido testigo de
miles de días de sol, lunas de miel y paseos junto al mar.
El Faro de
Maspalomas data de 1861 y cuyas obras se prolongaron durante 28 años. Por
aquel entonces el lugar era un paraje deshabitado, incomunicado del resto de
la isla. Su primera luz se encendió en 1890 para servir de guía a los barcos
que cubrían la ruta entre Europa y América, y era la única construcción
existente entre los tres kilómetros que separaban la Playa del Inglés del
Oasis de Maspalomas.