Ubicado en la parte más elevada Barranco del Ingenio, encontramos un barrio
a pie de monte donde debieron existir frondosos bosques de Laurisilva
canaria que fue roturada durante los primeros siglos tras la conquista, para
el aprovechamiento de la madera demandada por las haciendas azucareras. El
bosque dejo lugar entonces a un especial entorno que aún conserva un
conjunto singular de bancales y palmeras, con unas 35 edificaciones poco
conservadas en la actualidad o modificadas con nuevas plantas que eliminaron
casi por completo su antigua estética colonial. Se mantienen en este barrio
cultivos hortofrutícolas, viña, papas y ñames, en una serie de bancales de
particular belleza, y alberga varias casas de turismo rural bien cuidadas.
Aquí se ubica la sencilla y centenaria Ermita del Carmen donde se celebra el
23 de julio la fiesta en su honor.