Al pequeño pueblo pesquero de El Golfo, en el extremo suroeste del Parque
Nacional de Timanfaya, llegan desde hace casi tres siglos todo tipo de
curiosos preguntando por el “lago verde”. Se refieren a una pequeña bahía, a
apenas 2 minutos a pie del municipio, que bien podría figurar entre los
paisajes de un planeta extraterrestre. En realidad, se trata del cráter de
un volcán, formado en las fuertes erupciones que tuvieron lugar entre 1730 y
1736, que ha sido invadido parcialmente por el océano. La otra media luna,
ocupada por una playa de arena negra y una laguna de aguas verde esmeralda
–su color se debe a una alta concentración de algas-, ofrece un panorama
bello y desolado que ha aparecido en películas.