En pleno corazón de la capital de Lanzarote se encuentra el Charco de San
Ginés, un entrante de agua de mar a cuyo alrededor surgió el primer núcleo
de pescadores de la isla.
Por la presencia del Charco, Arrecife fue
llamada en el pasado la Venecia del Atlántico. Remodelado según un proyecto
de César Manrique, el Charco es referente de la ciudad. Actualmente se
utiliza para fondear pequeñas embarcaciones. En torno al mismo hay una
variada oferta de bares y restaurantes y muy buen ambiente.