La isla de Gran Canaria se caracteriza, llegando incluso a sorprender en lo que a sus aguas minerales se refiere, por la abundancia y calidad de manantiales que existen en ella. Y durante siglos los viajeros europeos se han encargado de recordarlo y señalarlo. De entre todos esas aguas, una las más citadas es la de Firgas: "Por su clima tonificante, su agua mineral efervescente, más agradable que cualquier otra que jamás haya bebido y la exquisita belleza (...) estoy casi segura que le aguardan días de prosperidad a este paraje tan popular de las tierras altas", escribió a finales del siglo XIX la viajera inglesa Olivia Stone.