En 1971, el volcán Teneguía apareció en portada de noticiarios de todo el
mundo al abrirse y surgir de su interior miles de metros cúbicos de magma
incandescente. La última erupción volcánica en superficie de Canarias cubrió
de lava y gravilla volcánica buena parte del extremo sur de la isla de La
Palma, creando una nueva atracción turística. Para preservar las vírgenes
lavas del volcán Teneguía y las de su compañero del siglo XVIII, el volcán
San Antonio, se declaró este monumento natural.