La villa se fundó sobre la defensa natural de los acantilados, junto a la
orilla del mar para facilitar el comercio y dominando la desembocadura del
Barranco del Agua, por dónde corría el caudal durante todo el año. Este
núcleo urbano se desarrolló poco después de la conquista, al borde de las
grandes propiedades señoriales de la Hacienda de Los Príncipes y la de los
Señores, en la población vecina de Los Sauces, pero fuera de su ámbito y de
su vasallaje.