Una de las vistas más representativas y tradicionales de la isla de
Fuerteventura es la que simbolizan sus altivos molinos de viento, que han
constituido una importante fuente de energía para la desértica superficie
majorera a lo largo de los siglos. Aparte de embellecer el paisaje, han sido
testigos de la dura lucha de los habitantes de la isla por la supervivencia,
y su uso generalizado convirtió a Fuerteventura en el conocido popularmente
“granero de Canarias”.