Caleta de Sebo es, tal vez, uno de los rincones más peculiares de las Islas
Canarias. Es la ‘capital’ de La Graciosa, única isla habitada del Parque
Natural Archipiélago Chinijo, al noroeste de Lanzarote. Desde el pueblo de
Órzola (norte de Lanzarote) salen diariamente barcos que en veinte minutos
acercan al visitante a este santuario de paz, de casas blancas y calles de
arena rubia, por las que se puede caminar descalzo, como un auténtico
robinsón. Tranquilidad en medio del océano, lugar donde recargar las pilas
agotadas por el ritmo de la civilización.